Guzmán A. Mariño C. La calidad de vida en salud en el período revolucionario. Revista Cubana Salud Pública (La Habana, Cuba) 2001 enero-junio; 27(1).

Objetivos: Describir el desarrollo cualicuantitativo que ha tenido la salud pública cubana durante el período revolucionario (1959-1997) a través de algunos indicadores como la tasa de mortalidad infantil, la esperanza de vida al nacer y el nivel inmunitario entre otros. Mostrar los resultados de varias investigaciones que se han realizado sobre la calidad de vida en pacientes afectados con enfermedades crónicas como las enfermedades oftalmológicas, los hemodialisados por insuficiencia renal crónica y los niños con tumores malignos.

Metodología: Analítica e interpretativa.

Resultados: Los autores destacan como expresión de la labor desarrollada por el sector salud, un conjunto de indicadores descollantes en el nivel mundial, entre los que se pueden citar, la mortalidad infantil con una tasa de 7.2 por 1000 nacidos vivos; la esperanza de vida que se ha prolongado a 74 años como promedio para ambos sexos y el nivel inmunitario alcanzado que ha permitido el control y la erradicación de un grupo numeroso de enfermedades prevenibles por vacunas. Dentro del patrón de mortalidad en Cuba, en los primeros años del período revolucionario tenían un peso importante las enfermedades infecciosas y parasitarias, que alcanzaban una tasa de 45,4 por 10.000 habitantes en 1970 y que en 1997 ya eran de 9.8.

A partir de los logros alcanzados, en Cuba se ha comenzado a trabajar en otros aspectos que se relacionan con el cuadro epidemiológico actual, pues las enfermedades crónicas no transmisibles ya ocupan un importante lugar dentro de él. Ante la dificultad de curar o eliminar estos problemas de salud se han encaminado los esfuerzos terapéuticos para mejorar el estado físico, psicológico y social de estos pacientes y así mejorar la calidad de su vida. El paso de enfermedades infectocontagiosas a crónicas no transmisibles torna fundamental el concepto de calidad de vida como indicador de mejoría, pues con la mortalidad y morbilidad no es suficiente, ya que en estos casos se hace imprescindible conocer si las personas se pueden mantener integradas a las actividades comunitarias, sociales y laborales, o al menos, mantienen autonomía en las actividades del diario vivir.

Conclusiones: Los autores plantean que, a pesar de todo el trabajo realizado para lograr un mejoramiento en la salud de la población, aún queda una brecha importante que requiere grandes esfuerzos para que se logre dar una adecuada calidad de vida a una población como la de Cuba, que por el proceso de envejecimiento y por su desarrollo sanitario, tiene un predominio marcado de las enfermedades crónicas no transmisibles.

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